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Short story

El peso de la cuerda

A mountaineer confronts long-buried guilt over a decision made during a fatal expedition decades earlier.

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Words to know (28)
  • conmemorativo · commemorative
  • la expedición · expedition
  • el alpinismo · mountaineering
  • el colapso · breakdown
  • la confesión · confession
  • disimular · to hide
  • la grieta · crevasse
  • liderar · to lead
  • el aniversario · anniversary
  • aterrado · terrified
  • avalar · to endorse
  • brutal · brutal
  • cauteloso · cautious
  • la condolencia · condolence
  • contradecir · to contradict
  • la cumbre · summit
  • edulcorado · sugarcoated
  • entrelazado · clasped
  • entumecido · numb
  • la prescripción · statute of limitations
  • exonerar · to exonerate
  • la exoneración · exoneration
  • imposibilitar · to make impossible
  • indagar · to look into
  • la indecisión · indecision
  • por interpuesta persona · through a third party
  • íntimo · personal
  • la lucidez · clarity

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Cuando la revista de montañismo le propuso a Ariel Cascallares escribir un artículo sobre los veinticinco años transcurridos desde la al Cerro Torreón, la que lo había convertido en una figura reconocida del nacional, aceptó con una reticencia que ocultó cuidadosamente al editor, consciente de que aquel artículo lo obligaría a reconstruir, con precisión periodística, los detalles exactos de la tarde en que decidió no regresar a buscar a su compañero de cordada, Herminio Zuazo, atrapado en una durante la tormenta que los sorprendió cerca de la

Había contado aquella historia públicamente muchas veces a lo largo de los años, siempre con la misma versión oficial: las condiciones climáticas habían cualquier intento de rescate, y su decisión de continuar el descenso sin Herminio había sido la única opción racional para preservar la vida del resto del equipo, una versión que los tribunales de honor del club de montañismo habían en su momento, formalmente de cualquier responsabilidad negligente.

Lo que Ariel jamás había contado públicamente, ni siquiera a su esposa durante veintitrés años de matrimonio, era el minuto exacto, apenas sesenta segundos que se repetían en su memoria con una nitidez que el resto de sus recuerdos de aquella tormenta no poseía, en el que Herminio, todavía consciente y con la voz clara pese al frío extremo, le había gritado que esperara, que podía sujetarse un rato más si Ariel lograba asegurar una cuerda adicional desde una roca cercana.

Ariel, y con las manos por el frío, había calculado en aquel instante que el intento de asegurar la cuerda adicional implicaba un riesgo considerable para su propia seguridad, un riesgo que, según razonó entonces en cuestión de segundos, no estaba dispuesto a asumir, y decidió, sin comunicárselo con claridad a Herminio, simplemente continuar el descenso, dejando que el silencio y la ambigüedad de la tormenta se encargaran de ante los demás, y ante sí mismo, la naturaleza exacta de aquella decisión.

Durante los primeros años posteriores a la tragedia, se había convencido a sí mismo, con la ayuda de un psicólogo deportivo y de la narrativa colectiva del club de montañismo, de que aquellos sesenta segundos no habían sido una decisión consciente sino un comprensible bajo condiciones extremas, una versión que le permitió reconstruir su carrera y hasta posteriores sin que el peso de aquel recuerdo lo paralizara del todo.

Sin embargo, al sentarse ahora frente al procesador de texto para redactar el artículo Ariel descubrió que ya no podía sostener con la misma convicción aquella versión atenuada de los hechos. Recordó, con una claridad que no había permitido resurgir en años, el instante preciso en que había mirado hacia la roca cercana, había calculado mentalmente el tiempo que tomaría asegurar la cuerda, y había decidido, con una fría que la narrativa del emocional, que no valía la pena el riesgo.

Contactó, tras semanas de a la viuda de Herminio, Leonor, con quien no había hablado directamente desde el funeral celebrado un cuarto de siglo atrás, más allá de tarjetas de formales enviadas por persona durante los primeros Le pidió un encuentro, sin explicarle del todo el motivo, y Leonor, ya anciana pero de memoria intacta, aceptó recibirlo en su casa con una cortesía que no cierta sorpresa ante la solicitud tardía.

Ariel le contó entonces, por primera vez en veinticinco años, la versión completa de aquellos sesenta segundos: la voz clara de Herminio pidiéndole que esperara, el cálculo frío del riesgo, la decisión de continuar sin comunicarle con claridad que lo abandonaba a su suerte. Leonor lo escuchó en silencio, con las manos sobre el regazo, y cuando Ariel terminó de hablar, esperando quizás una reacción de furia acumulada durante décadas, ella simplemente dijo que ya sospechaba, desde el principio, que la versión oficial ocultaba algo más complicado, pero que había preferido no demasiado, porque remover aquella historia no le devolvería a su marido.

Aquella respuesta, lejos de aliviar a Ariel como había esperado inconscientemente, le reveló una verdad más incómoda todavía: que su tardía respondía más a una necesidad propia de descargar un peso que a una consideración genuina hacia el dolor de Leonor, quien llevaba veinticinco años conviviendo con una pérdida que ninguna ajena podría ya modificar sustancialmente.

Ariel decidió finalmente no publicar el artículo en su forma original, y en su lugar entregó al editor una versión mucho más breve y honesta, en la que reconocía, sin excusas atenuantes ni justificaciones psicológicas retrospectivas, que su decisión aquella tarde había sido consciente y calculada, y que había cargado durante veinticinco años una versión de los hechos que le había permitido seguir escalando montañas sin el peso completo de lo ocurrido.

El club de montañismo, tras la publicación de aquella versión revisada, no revocó su formal —el plazo de de tales revisiones ya había vencido hacía tiempo, y de todos modos ningún tribunal deportivo podía deshacer lo ya ocurrido en aquella pero Ariel dejó de a partir de entonces, dedicándose en cambio a formar a jóvenes en un aspecto que consideraba, finalmente, más importante que la técnica de ascenso: la honestidad que exige reconocer, en el momento mismo de decidir, el verdadero peso de cada cuerda que se sostiene o se suelta.

Comprehension check

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1. What had Ariel never told anyone publicly, not even his wife, for over two decades?

2. How had Ariel previously explained his actions to himself and others?

3. How did Leonor, Herminio's widow, react to Ariel's confession?

4. What did Ariel ultimately do instead of publishing the original commemorative article?