Deep End
← Mastery & Professional readings

Short story

El discípulo que la superó

A philosophy professor publicly clashes with a former student who has become far more famous than she ever was.

Tap a dotted word for its meaning.

Words to know (39)
  • doctoral · doctoral
  • televisivo · televised, TV
  • el discípulo · disciple
  • el seminario · seminar
  • alcanzar · to reach
  • alegar · to claim
  • apto · suitable
  • caber · to be possible
  • la categoría · category
  • categorial · categorial
  • condescendiente · condescending
  • confundir · to confuse
  • convertir · to turn into
  • cronometrado · timed
  • la demostración · display
  • digerible · digestible
  • digno · dignified
  • disimulado · concealed
  • la esgrima · fencing
  • el eslogan · slogan
  • el esmero · great care
  • el esquematismo · oversimplification
  • excluyente · exclusive
  • exhibir · to display
  • la fatiga · weariness
  • el formato · format
  • el gremio · profession
  • hiriente · hurtful
  • irreconciliable · irreconcilable
  • la irritación · irritation
  • el margen · margin
  • meticuloso · meticulous
  • modesto · modest
  • el muchacho · young man
  • la notoriedad · fame
  • pedagógico · teacher-student
  • la pensadora · thinker
  • la preocupación · concern
  • prisionero · captive

Select any text to highlight it, or a word to translate it or save it to your flashcards.

La profesora Amalia Roig llevaba veintinueve años dictando el mismo sobre ética aplicada en una universidad pública que nadie fuera del académico sabría situar en un mapa, cuando se enteró, por un alumno entusiasmado, de que su antiguo Rodrigo Peláez acababa de publicar un ensayo que lo en cuestión de semanas, en el filósofo mediático más citado del país.

Recordaba a Rodrigo como un brillante pero impaciente, de esos que subrayaban a Kant con la misma ansiedad con que otros subrayan un horóscopo, buscando certezas donde ella siempre había insistido en que sólo preguntas mejor formuladas. Le había dirigido la tesis sobre la responsabilidad moral en sistemas colectivos, un trabajo sólido aunque, a su juicio, todavía de cierto juvenil.

El ensayo de Rodrigo, titulado con la contundencia propia de quien ya no teme equivocarse en público, sostenía una tesis que Amalia consideraba una simplificación peligrosa del argumento central de la propia tesis que ella había dirigido años atrás: reducía la complejidad de la responsabilidad colectiva a un para entrevistas de radio y paneles

Amalia escribió una réplica extensa para una revista académica de tirada esperando el silencio que suele acompañar a este tipo de intercambios entre especialistas. En cambio, un periodista cultural rescató un párrafo de su artículo, lo sacó de contexto en un titular provocador, y de la noche a la mañana la disputa se convirtió en un espectáculo público que ninguno de los dos había buscado del todo, aunque tampoco podía decirse que Rodrigo lo hubiera evitado con demasiado

En una entrevista Rodrigo se refirió a su antigua profesora con una cortesía que a Amalia le resultó más que cualquier insulto directo: la llamó una rigurosa, de una generación anterior, cuyas aunque valiosas en su momento, ya no alcanzaban a explicar la complejidad del presente. Amalia sintió, al escucharlo, algo que se negó durante días a nombrar como celos, prefiriendo llamarlo intelectual legítima.

Su colega y amiga Sonia, profesora de lógica en el mismo departamento, le señaló sin rodeos que la de Amalia no era enteramente filosófica: había en ella también el resentimiento de haber dedicado tres décadas a un trabajo silencioso y mientras un antiguo alumno, con menos años de estudio y mayor instinto para la simplificación mediática, cosechaba en meses el reconocimiento que a ella se le había negado sistemáticamente.

Amalia rechazó al principio esa lectura, que su objeción era puramente argumentativa: Rodrigo deliberadamente la responsabilidad moral individual con la responsabilidad institucional, un error que cualquier alumno de segundo año debería poder identificar. Pero de noche, revisando sus propios apuntes de clase, admitía para sí misma que la envidia y el rigor argumentativo no eran, después de todo, mutuamente

El propio Rodrigo la buscó, finalmente, para invitarla a un debate público organizado por una fundación cultural, un que a Amalia le repugnaba por principio, acostumbrada como estaba al ritmo pausado del y no al de la verbal por un moderador ansioso de aplausos. Aceptó, sin embargo, movida por una vanidad que prefería atribuir a la defensa de la verdad filosófica.

El debate, transmitido por streaming a una audiencia que triplicaba con creces la de cualquier congreso al que ella hubiera asistido en su carrera, resultó menos un intercambio de argumentos que una de estilos Rodrigo hablaba en metáforas memorables, para ser compartidas en fragmentos; Amalia insistía en las distinciones matizadas que la claridad mediática siempre sacrifica.

Al final de la velada, ninguno de los dos convenció al otro, y el público, dividido, aplaudió con el mismo entusiasmo genérico que reserva para cualquier espectáculo bien montado. Amalia, mientras recogía sus notas, sintió una que no era física sino existencial: la sospecha de que la claridad que había defendido toda su vida quizás fuera, en el mercado actual de las ideas, una forma sofisticada de la irrelevancia.

Esa noche, ya en su casa, releyó por casualidad un párrafo subrayado por el propio Rodrigo en su ejemplar de la tesis el mismo ejemplar que él, generosamente o quizás con cierta culpa le había hecho llegar como regalo tras el debate. En el con letra de veinticinco años atrás, había escrito: esto es lo único verdadero que he aprendido aquí, y no lo entenderé del todo hasta dentro de veinte años.

Amalia cerró el libro y se preguntó, sin encontrar respuesta satisfactoria, si aquellos veinte años ya habían transcurrido para Rodrigo, y si lo que ahora ante las cámaras era en verdad una comprensión madurada de aquel párrafo o, simplemente, su traición más elegante y mejor pagada.

Guardó el libro en el estante reservado a sus propios trabajos dirigidos, junto a otras tesis de alumnos que jamás la de Rodrigo, y decidió, contra su primer impulso de amargura, escribirle una breve nota de agradecimiento por el gesto del regalo, sin mencionar la disputa pública ni el debate como si ambos, maestra y pudieran todavía habitar durante un instante el terreno neutral de una relación anterior a cualquier fama.

Comprehension check

0/4 answered

1. What was the subject of Rodrigo's doctoral thesis, directed by Amalia?

2. How did Rodrigo describe Amalia in his television interview?

3. What did Amalia's colleague Sonia suggest about her irritation?

4. What did Amalia find written in the margin of the copy of Rodrigo's thesis that he gave her?