Short story
La palabra que no cruza el mar
A translator struggles with a single untranslatable word at the heart of her dying grandmother's memoir.
Tap a dotted word for its meaning.
Words to know (41)
- arrimadía · invented family word
- angloparlante · English-speaking
- en cursiva · in italics
- existir · to exist
- vasco · Basque
- agonizar · to be dying
- amarrado · tied
- la añoranza · longing
- el asentimiento · assent
- asesinar · to murder
- bilbaíno · of Bilbao
- capturar · to capture
- closeness · English word: cercanía
- consistir en · to consist of
- la deliberación · deliberate intent
- la delicadeza · gentleness
- describir · to describe
- disimular · to hide
- distinguir · to distinguish
- la edición · edition
- equivaler · to be equivalent to
- el escollo · obstacle
- estipular · to stipulate
- el estribillo · refrain
- extinto · extinct
- fiel · faithful
- forjar · to forge
- la genealogía · genealogy
- homogéneo · uniform
- el ejemplar · copy (of a book)
- intraducible · untranslatable
- la juventud · youth
- kinship · English word: parentesco, afinidad
- la lucidez · lucidity
- el mantra · mantra
- minado · weakened
- la morfina · morphine
- la morriña · homesickness
- neoyorquino · New York (adj.), New Yorker
- la residencia · nursing home
- el rostro · face
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Cuando la editorial le encargó traducir al inglés las memorias inéditas de su abuela, Marta Isasi supuso que el mayor obstáculo sería la letra, apretada y temblorosa de los últimos cuadernos, escritos ya con el pulso por la enfermedad. No imaginó que el verdadero sería una sola palabra, repetida como un a lo largo de doscientas páginas: sobremesa, sí, pero no exactamente; también y y a la vez ninguna de ellas, porque su abuela la había inventado, o quizás heredado de algún dialecto casi
La abuela, Pilar, despacio en una habitación de la de Getxo, y Marta viajaba cada quince días para leerle en voz alta los fragmentos ya traducidos, con la esperanza de que alguna corrección de última hora le devolviera la palabra exacta. Pero Pilar, entre la niebla de la sólo repetía que no significaba estar cerca de alguien físicamente, sino haber decidido, contra toda lógica, quedarse.
El editor un hombre eficiente llamado Daniel Kroll que jamás había pisado España, presionaba con correos cada vez más cortos: bastaba con o togetherness, o incluso la palabra de moda, Marta probó las tres y las tres le parecieron trajes prestados, cortados para un cuerpo distinto del que la palabra original vestía en la memoria familiar. Le escribió una vez a Daniel explicándole que ninguna de esas opciones cargaba con el peso húmedo de la lluvia ni con la vergüenza secreta de haberse quedado por costumbre y no por amor declarado, y él respondió, con la brevedad habitual de sus correos, que el mercado no compraba matices, sino soluciones.
Marta, sin embargo, no podía dejar de pensar que aceptar cualquiera de aquellas soluciones a mentirle, aunque fuera de manera involuntaria, a la memoria de su abuela y a la de todas las mujeres de su familia que habían usado esa palabra inventada como un salvoconducto silencioso frente al abandono.
Recordó entonces una escena de su infancia: su abuelo, ya viudo por segunda vez —Pilar era su tercera esposa—, sentado en la cocina de la casa de Algorta mientras la lluvia golpeaba los cristales, diciéndole a su nieta que la era lo que sentía uno cuando, pudiendo irse, elegía quedarse a limpiar los platos de otro. No era amor, insistía el abuelo, ni siquiera obligación: era una especie de lealtad sin testigos, ejercida precisamente porque nadie la exigía.
Marta empezó a sospechar que su tarea no en encontrar el equivalente inglés sino en aceptar que ciertas palabras nacen a un paisaje, a un clima, a una manera concreta de sobrevivir al abandono, y que trasplantarlas a con Sin embargo, el contrato una fecha de entrega, y Pilar, cada semana, perdía un poco más de la necesaria para seguir siendo la autoridad final sobre su propio idioma.
Una tarde de octubre, mientras la lluvia repetía casi con sorna la escena que el abuelo había décadas atrás, Marta decidió no traducir la palabra en absoluto. Optó por dejarla en tal cual, y añadir una nota al pie que explicara su imposible: un vocablo que quizás nunca fuera de aquella familia, en la cocina de Algorta para nombrar algo que el español mismo no terminaba de del todo.
Cuando le leyó la solución a Pilar, esperando una objeción o un la abuela guardó un silencio tan largo que Marta temió haberla perdido allí mismo, en plena frase. Pero Pilar, con un hilo de voz que ya no bien el pasado del presente, dijo solamente: así se queda, hija, sin que nadie la entienda del todo, que es como se quedaba tu abuelo.
El editor, tras leer la nota al pie, respondió con un correo sorprendentemente extenso para su costumbre: reconocía que el gesto rompía las convenciones habituales de la traducción comercial, pero admitía también que había algo conmovedor en dejar visible la cicatriz de lo en vez de bajo una prosa fluida y
Pilar murió tres semanas antes de que el libro llegara a imprenta, sin haber visto la final ni la cubierta con su propio de en sepia. Marta, en el velatorio, sostuvo el primer impreso entre las manos como quien sostiene algo frágil que aún pudiera romperse, y buscó la página ciento doce, donde la palabra aparecía por primera vez, subrayada por la como una cicatriz visible.
Durante meses, Marta recibió mensajes de lectores —algunos académicos, otros simples curiosos— preguntando por el significado exacto de y ella respondía siempre lo mismo, casi como un heredado: que no podía traducirla porque hacerlo habría sido mentir, y que la palabra precisamente para señalar el límite de lo que un idioma puede prestarle a otro.
Con el tiempo comprendió que su trabajo, en aquel libro, no había consistido en tender un puente sino en construir, con toda un hueco: un espacio en la lengua inglesa donde el lector se viera obligado a detenerse, a preguntar, a sentir la falta antes de conformarse con una equivalencia cómoda. Fue, pensó, la traducción más que había hecho jamás, precisamente porque se negó a completarla.
Comprehension check
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1. What is the untranslatable word at the center of the memoir?
2. According to the grandfather's explanation, what did arrimadía mean?
3. How did Marta ultimately handle the word in her translation?
4. What did Marta come to believe her real task as a translator had been?
Grammar in this story
- The Imperfect Subjunctive in Spanish · Advanced guide
- The Spanish Subjunctive: When to Use It · Intermediate guide