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Short story

Los cuadernos de la abuela

A family discovers their unassuming grandmother was once a promising painter with a hidden past.

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Words to know (34)
  • las bellas artes · fine arts
  • la decena · about ten (decenas = dozens)
  • el expresionismo · expressionism
  • la fractura · fracture
  • acceder · to agree
  • acercarse · to approach
  • acumulado · built-up
  • amar · to love
  • la amargura · bitterness
  • anticuado · outdated
  • asistir · to attend
  • el bastón · cane
  • la cadera · hip
  • el camisón · nightgown
  • capturar · to capture
  • la cautela · caution
  • contener · to contain
  • la convalecencia · recovery
  • detenerse · to stop
  • el episodio · episode
  • escondido · hidden
  • examinar · to examine
  • excepcional · exceptional
  • extraordinariamente · extraordinarily
  • la influencia · influence
  • insignificante · insignificant
  • el matrimonio · marriage
  • mencionar · to mention
  • la ocasión · opportunity
  • ofrecerse · to offer
  • percibir · to sense
  • permanecer · to remain
  • las pertenencias · belongings
  • reacio · reluctant

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Nieves tenía ochenta y tres años y llevaba más de cuatro décadas viviendo en el mismo apartamento pequeño donde había criado a sus tres hijos prácticamente sola, tras quedar viuda joven. Para su familia, era simplemente la abuela que cocinaba un cocido los domingos y que jamás gran cosa sobre su vida antes del

Todo cambió una tarde de enero, cuando Nieves sufrió una caída en el baño que la obligó a pasar varias semanas hospitalizada mientras se recuperaba de una de Su nieta Lucía, estudiante de bellas se a ir a su apartamento para recoger algunas que la anciana necesitaba durante su

Buscando un en el armario del dormitorio, Lucía encontró, al fondo bajo una pila de mantas antiguas, una caja de madera cerrada que de cuadernos de dibujo, cubiertos de bocetos logrados: retratos, paisajes urbanos, estudios de manos y rostros que revelaban una técnica que Lucía, a pesar de sus años de formación artística, no había visto nunca en ningún familiar.

Cuando visitó a su abuela en el hospital y le preguntó, con sobre aquellos cuadernos, Nieves se quedó en silencio durante un largo rato antes de responder. "Pensé que nunca nadie los encontraría", admitió finalmente, con una que mezclaba vergüenza y un alivio extraño, como si llevara décadas cargando un secreto que ya no tenía fuerzas para seguir ocultando.

Nieves le contó entonces una historia que ninguno de sus nietos conocía: de joven había estudiado pintura en la escuela de bellas de la capital, con una beca que había conseguido tras ganar un concurso regional, y durante algunos años había expuesto su obra con cierto reconocimiento en círculos artísticos locales, antes de que la muerte prematura de su marido la obligara a abandonar por completo la pintura para dedicarse enteramente a criar a sus hijos.

"No había tiempo ni dinero para ambas cosas", explicó Nieves, sin aparente, aunque Lucía bajo la aparente resignación de su abuela, una tristeza durante décadas que jamás había encontrado la ni quizás el valor de expresar abiertamente ante su familia.

Lucía, profundamente conmovida por el descubrimiento, le preguntó a su abuela si podía mostrar aquellos cuadernos a algunos de sus profesores de la facultad, convencida de que el talento reflejado en aquellos bocetos merecía ser reconocido más allá de la caja donde había oculto durante tantos años. Nieves, tras dudarlo considerablemente, aceptó, aunque insistió en que no esperaba ni deseaba ningún reconocimiento tardío.

Uno de los profesores de Lucía, especialista en arte de mediados de siglo, quedó genuinamente impresionado al los cuadernos, señalando que la técnica de Nieves mostraba una del poco común entre las artistas de su generación y contexto social, y sugirió organizar una pequeña exposición en la galería de la propia facultad.

Nieves, todavía recuperándose de su se mostró al principio ante la idea de una exposición pública, temerosa de que su obra, guardada durante tanto tiempo, resultara o comparada con el arte contemporáneo que sus nietos y sus compañeros conocían y admiraban.

Sin embargo, cuando finalmente y a la inauguración, apoyada en un y rodeada de toda su familia, Nieves observó con asombro cómo de desconocidos se frente a sus dibujos, comentando entre ellos la sensibilidad de sus trazos, la profundidad emocional en cada retrato, sin saber que la propia artista, ya anciana, los observaba silenciosamente desde un rincón de la sala.

Uno de los visitantes, un hombre mayor que resultó haber sido compañero suyo en la escuela de bellas décadas atrás, la reconoció entre el público y se emocionado a saludarla, recordando con detalle una exposición conjunta en la que ambos habían participado siendo apenas veinteañeros, un que Nieves creía que nadie más recordaba ya.

Aquella noche, de regreso en casa, Nieves le confesó a Lucía que jamás había imaginado que, a su edad, todavía sería capaz de sentir el mismo nerviosismo y la misma alegría genuina que había experimentado de joven al mostrar su trabajo por primera vez. Decidió, con una determinación que sorprendió a toda la familia, retomar el dibujo en sus últimos años, no para buscar reconocimiento, sino simplemente porque, después de tanto tiempo, había vuelto a recordar cuánto lo

Comprehension check

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1. What event led to the discovery of Nieves's secret?

2. What had Nieves done in her youth?

3. Why had Nieves stopped painting?

4. What did Nieves decide to do after the exhibition?