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Short story

Los azulejos de la casa azul

An aging ceramic painter in Puebla agrees to restore a crumbling colonial facade for far less than it's worth, and finds she isn't only rescuing tiles.

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Words to know (13)
  • deprisa · quickly
  • adicional · additional
  • brusco · blunt
  • el cobalto · cobalt
  • colonial · colonial
  • deteriorado · damaged
  • la envergadura · scale
  • la franqueza · frankness
  • gratuito · free
  • el molde · mold
  • el muchacho · boy
  • el pigmento · pigment
  • poblano · from Puebla

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Doña Pilar llevaba pintando talavera desde los doce años, cuando su tía la sentó por primera vez frente a un plato sin decorar y le enseñó a mezclar los hasta obtener ese azul tan característico de los azulejos de Puebla. A sus setenta y un años, era una de las últimas maestras ceramistas que todavía trabajaban con los métodos tradicionales, sin industriales ni pintura sintética, algo que cada vez menos talleres de la ciudad se molestaban en respetar.

Una pareja joven, recién llegada de la Ciudad de México, había comprado una casa en el centro histórico con la fachada de azulejos completamente y tras semanas buscando quién pudiera restaurarla de manera auténtica, alguien les dio el nombre de doña Pilar. Cuando la visitaron en su taller, ella les explicó, sin rodeos, que el trabajo llevaría meses y que el resultado nunca sería idéntico a los azulejos originales del siglo dieciocho, sino un diálogo entre lo antiguo y lo que sus propias manos pudieran ofrecer ahora.

—Si buscan algo perfecto, mejor compren azulejo industrial —les dijo, con una que a la pareja le pareció, al principio, casi Si quieren algo vivo, que respire un poco de historia, entonces hablemos.

El presupuesto que la pareja podía ofrecer era considerablemente menor de lo que un trabajo de esa habría costado en cualquier taller comercial, y doña Pilar lo sabía. Aun así, aceptó el encargo, en parte porque la casa le recordaba a otra que había restaurado de joven, y en parte porque llevaba tiempo buscando una excusa para tomar como aprendiz a Iván, un del barrio que rondaba su taller desde hacía meses sin atreverse a pedirle formalmente que le enseñara.

Durante los meses siguientes, Iván aprendió a mezclar el esmalte, a trazar los patrones geométricos con pulso firme, y sobre todo a tener la paciencia necesaria para que cada azulejo se secara y se cociera sin prisa, algo que, según doña Pilar, era la parte del oficio que nadie quería aprender de verdad porque no podía enseñarse con palabras.

—Si tuviéramos que terminar esto rápido, no valdría la pena hacerlo —le repetía cada vez que Iván se impacientaba—. Lo que se hace se nota, y lo que se hace no dura cien años como estos azulejos que estamos copiando.

Cuando finalmente terminaron la fachada, casi ocho meses después de haber empezado, la pareja quedó tan conforme con el resultado que le ofrecieron a doña Pilar pagarle un extra, más allá del presupuesto acordado. Ella lo rechazó, y en cambio les pidió algo distinto: que le permitieran usar, de manera un pequeño local vacío que tenían en la planta baja de la casa, para que Iván pudiera instalar allí, algún día, su propio taller.

La pareja aceptó sin dudarlo, y aunque doña Pilar sabía que no viviría para ver todo lo que Iván llegara a hacer con aquel espacio, sintió, viendo la fachada terminada bajo el sol de la tarde, que había dejado algo detrás de sí que valía mucho más que cualquier pago

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1. What makes Doña Pilar one of the last true masters of her craft?

2. What does Doña Pilar tell the young couple when they first ask her to restore their facade?

3. Why does Doña Pilar accept the job despite the low budget?

4. What does Doña Pilar ask for instead of the extra payment the couple offers?