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Short story

La casa de las tres ventanas

Three siblings must sort through their late mother's house and decide what to keep, sell, or let go.

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Words to know (22)
  • alegar · to claim
  • amarillento · yellowed
  • el amor · love
  • la anécdota · anecdote
  • en apariencia · seemingly
  • apretujado · squeezed
  • caber · to fit
  • la circunstancia · circumstance
  • compartir · to share
  • defender · to argue for
  • desvanecerse · to fade away
  • disimular · to hide
  • la distancia · distance
  • escondido · hidden
  • etiquetado · labeled
  • el fragmento · fragment
  • el hallazgo · discovery
  • incapaz · unable
  • el instante · instant
  • la manía · quirk
  • el nudo en la garganta · lump in the throat
  • la porcelana · porcelain

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Cuando murió su madre, Clara, Andrés y Beatriz se encontraron, por primera vez en años, reunidos bajo el mismo techo: la vieja casa de tres ventanas en la calle del Olivo, donde habían crecido y que ahora debían vaciar antes de ponerla en venta. Ninguno de los tres había imaginado que aquella tarea, en sencilla, removería tantos recuerdos y tantas diferencias que llevaban años bajo la cortesía familiar.

Beatriz, la mayor, había asumido desde siempre el papel de organizadora, y llegó con cajas y una lista de tareas que pretendía completar en un solo fin de semana. Andrés, el hermano del medio, llegó tarde y de mal humor, todavía resentido porque, según él, había sido el único que había cuidado de su madre durante los últimos años sin recibir ayuda de sus hermanos.

Clara, la menor, se limitó al principio a observar, de decidir si le apenaba más la muerte de su madre o la tensión evidente entre sus hermanos. Recorrió la casa despacio, tocando los muebles como quien busca reconocer algo que ya empieza a y se detuvo largo rato frente al viejo piano vertical que nadie en la familia sabía tocar realmente bien.

La primera discusión estalló por ese mismo piano. Beatriz insistía en venderlo, argumentando que ocupaba demasiado espacio y que ninguno de ellos tenía sitio en su casa para guardarlo; Andrés, en cambio, conservarlo, que su madre había pasado horas tocándolo cada tarde, aunque nunca llegara a dominar más de tres canciones.

Clara propuso, para sorpresa de ambos, quedárselo ella misma, a pesar de que vivía en un apartamento pequeño donde apenas No sabía explicar del todo por qué le importaba tanto aquel instrumento desafinado, salvo que, cada vez que cerraba los ojos, todavía podía escuchar a su madre tocando la misma melodía imperfecta de siempre.

Mientras vaciaban el armario del dormitorio principal, encontraron una caja de metal cerrada con llave que ninguno reconocía. Tras buscar durante una hora, Beatriz encontró la llave dentro de un jarrón de la cocina, y al abrir la caja descubrieron un paquete de cartas escritas por un hombre llamado Tomás, fechadas décadas antes de que su madre conociera a su padre.

Las cartas revelaban una historia de juvenil, interrumpida por que las cartas no explicaban del todo, quizás la guerra, quizás la quizás simplemente la vida. Los tres hermanos leyeron los en silencio, turnándose las hojas descubriendo una versión de su madre que ninguno había conocido: joven, enamorada, con sueños que quizás nunca llegaron a cumplirse del todo.

El lejos de dividirlos aún más, los unió de una manera inesperada. Andrés admitió, con la voz quebrada, que siempre había sospechado que su madre guardaba una tristeza que nunca del todo con ellos, y Beatriz reconoció que quizás había sido demasiado dura al insistir en vender rápido la casa, sin darles tiempo a procesar el duelo.

Aquella noche, los tres se sentaron en el porche con una botella de vino que encontraron en la despensa, y por primera vez en mucho tiempo hablaron sin discutir, recordando de su infancia, riendo de las de su madre, llorando también un poco, sin que nadie sintiera vergüenza por ello.

Decidieron, finalmente, repartirse los objetos según lo que cada uno realmente valoraba, más allá de su precio: Beatriz se quedó con la vajilla de que su madre solo usaba en Navidad, Andrés con las herramientas del jardín, cuyo cuidado ya había heredado de ella, y Clara, como había propuesto desde el principio, con el piano desafinado.

Vendieron la casa dos meses después a una pareja joven que, según les contaron, planeaba criar allí a sus hijos, y aunque a los tres se les hizo un en la garganta al entregar las llaves, sintieron también un extraño alivio, como si hubieran cumplido con un ritual necesario antes de poder seguir adelante cada uno por su lado.

Clara instaló el piano en su pequeño salón, entre el sofá y la ventana, y aunque jamás aprendió a tocarlo mejor que su madre, de vez en cuando pulsaba las mismas teclas desafinadas de siempre, no para hacer música, sino para sentir, aunque fuera por un que su madre seguía un poco presente en la habitación.

Comprehension check

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1. What event brings the three siblings together?

2. What did the siblings first argue about?

3. What did the siblings find in a locked metal box?

4. Who ended up keeping the piano?