Deep End
← Mastery & Professional readings

Short story

El mapa que ya no coincide

An exile returns after decades to a homeland so transformed that he can no longer recognize himself in it.

Tap a dotted word for its meaning.

Words to know (35)
  • el exilio · exile
  • arrepentirse · to regret
  • canadiense · Canadian
  • existir · to exist
  • el níspero · loquat
  • veintisiete · twenty-seven
  • la acritud · bitterness
  • añorar · to long for
  • la bandera · flag
  • cauteloso · cautious
  • la celda · cell
  • el cementerio · cemetery
  • clandestino · underground
  • convenir · to be advisable
  • corresponder · to correspond
  • democrático · democratic
  • la desorientación · disorientation
  • destartalado · run-down
  • la dictadura · dictatorship
  • discretamente · discreetly
  • enterrar · to bury
  • escoltar · to escort
  • filial · filial
  • la franqueza · frankness
  • el funcionario · official
  • idealizado · idealized
  • la irreconocibilidad · unrecognizability
  • la lápida · gravestone
  • lejano · distant
  • la militancia · activism
  • natal · native
  • el panfleto · pamphlet
  • permanecer · to stay
  • pertenecer · to belong
  • rebautizar · to rename

Select any text to highlight it, or a word to translate it or save it to your flashcards.

Baltasar Ostrowski había prometido, durante los primeros años de su en Montreal, que regresaría apenas cambiara el gobierno que lo había obligado a huir con treinta y dos años, una maleta y la dirección de un primo en Canadá. El gobierno cambió, en efecto, pero tardó años en hacerlo, y para entonces Baltasar tenía cincuenta y nueve, una hija que apenas hablaba español, y una ciudad que ya no a ningún mapa que él pudiera reconocer con certeza.

El aeropuerto, remodelado por completo, no guardaba ni una sola señal del edificio que él recordaba desde la última vez que lo cruzó, por un que le advirtió, sin necesidad de amenazas explícitas, que no regresar en mucho tiempo. Ahora el taxi lo llevó por avenidas irreconocibles, bordeadas de edificios de cristal donde antes había casas bajas de un solo piso, y Baltasar sintió una que no había anticipado, una especie de vértigo geográfico sumado al emocional.

Buscó primero el barrio de su infancia, Villa Ramona, y descubrió que el nombre mismo había cambiado, por alguna decisión municipal posterior como Barrio Nueva Esperanza, un gesto que a Baltasar le pareció una ironía involuntaria, considerando que él había perdido allí, precisamente, toda la esperanza que lo empujó finalmente al

La casa de su infancia todavía aunque reformada casi hasta la con una familia joven que lo recibió con amabilidad cuando les explicó, torpemente, quién era y por qué se había quedado parado frente a la puerta con una expresión que él mismo no supo describir del todo. La familia lo invitó a pasar, le mostró la casa, y Baltasar reconoció apenas el árbol de del patio trasero, ahora enorme, como el único testigo material que sobrevivía intacto de aquellos años.

Sus antiguos compañeros de política, los pocos que seguían vivos, lo recibieron con un afecto genuino mezclado con una distancia que a Baltasar le costó nombrar al principio: habían pasado por transición crisis económicas sucesivas, y una historia compartida de resistencia que él, desde la seguridad relativa del no había vivido en carne propia, por más que hubiera sufrido a su manera el desarraigo y la nostalgia.

Uno de ellos, Norberto, con quien Baltasar había compartido durante una breve detención antes del definitivo, le dijo una tarde, sin pero con una que dolía precisamente por su honestidad, que quienes se habían quedado a menudo sentían que el aunque doloroso, había sido también una forma de escape de las decisiones más difíciles y cotidianas que ellos tuvieron que enfrentar durante años, decisión tras decisión, sin la posibilidad de una salida limpia.

Baltasar comprendió, escuchando aquello, que su regreso no sería recibido como el cierre triunfal de una herida compartida, sino como el retorno incómodo de alguien cuya experiencia, aunque legítima, a una historia paralela y no idéntica a la de quienes habían No había, en el fondo, un relato único del sufrimiento nacional que pudiera reunirlos a todos bajo la misma emocional.

Su hija, Aline, que lo había acompañado en el viaje más por curiosidad que por convicción política propia, le preguntó una noche, mientras cenaban en un restaurante del centro que ocupaba el lugar exacto de una librería donde Baltasar solía comprar si se de haberse marchado en su momento. Baltasar tardó en responder, y finalmente admitió que no se del en sí, sino de haber imaginado, durante años, un regreso que restauraría algo que quizás nunca podría restaurarse del todo.

Visitó, hacia el final de su estadía, la tumba de sus padres, ambos fallecidos durante su ausencia, en un que él nunca había podido pisar hasta entonces. Se quedó de pie frente a las durante un tiempo que no supo medir, sintiendo una culpa antigua y sin resolución posible por los años de ausencia que ninguna explicación política, por justificada que fuera, lograba aliviar del todo.

Antes de regresar a Montreal, Baltasar caminó una última vez por el barrio ahora llamado Nueva Esperanza, y se detuvo frente al árbol de todavía visible por encima de la nueva tapia del jardín. Comprendió entonces que quizás su no terminaría nunca del todo, ni siquiera con aquel regreso físico tan largamente postergado, porque el país que durante tantos años había existido, en realidad, sobre todo en su memoria, y esa versión, congelada e ya no tenía ningún lugar real donde aterrizar.

De vuelta en Canadá, Aline le preguntó si pensaba regresar de nuevo pronto, y Baltasar respondió, con una serenidad que a él mismo lo sorprendió, que quizás no, que había ido a buscar un país que ya no y en cambio había encontrado, sin buscarlo del todo, la certeza tranquila de que su verdadero hogar, después de tantos años, se había desplazado silenciosamente hacia otro lugar, sin que él lo hubiera decidido conscientemente.

Comprehension check

0/4 answered

1. How long had Baltasar been in exile before returning?

2. What had happened to the name of his childhood neighborhood?

3. What did Norberto tell Baltasar about those who had stayed behind?

4. What realization does Baltasar reach by the end of the story?