Short story
El año sin verano
A climate scientist returns to her father's vineyard during a catastrophic harvest and struggles to reconcile her data with his refusal to accept it.
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Words to know (24)
- la vendimia · grape harvest
- la cepa · vine
- el viñedo · vineyard
- la comarca · district
- el gráfico · chart
- el viticultor · winegrower
- adelantar · to bring forward
- la brotación · budding
- decenas de · dozens of
- la adaptación · adaptation
- agrícola · agricultural
- la agricultura · agriculture
- anómalamente · abnormally
- anotar · to write down
- batir · to break (a record)
- el brote · bud
- la cantidad · quantity
- la ciencia · science
- consecutivo · consecutive
- demoledor · devastating
- deshidratarse · to dry out
- escéptico · skeptical
- la floración · flowering
- la frecuencia · frequency
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Candela Ibarra llevaba quince años investigando los efectos del cambio climático en la mediterránea desde un centro de investigación en Barcelona. Había publicado de artículos en revistas científicas de prestigio, había participado como autora en informes internacionales y era una voz habitual en los medios cuando se hablaba de sequías, olas de calor o pérdidas de cosechas. Sin embargo, había un interlocutor al que nunca había conseguido convencer: su padre.
Anselmo Ibarra tenía setenta y cuatro años y cultivaba, como antes su padre y su abuelo, un de doce hectáreas en una del interior de Tarragona. Era un hombre inteligente, lector de periódicos y profundamente ante lo que él llamaba "las profecías de los de la ciudad". Cada vez que Candela intentaba hablarle de sus investigaciones, él respondía con la misma frase: —El tiempo siempre ha sido así. Mi abuelo ya se quejaba de las sequías.
Aquel año, sin embargo, fue diferente. Un invierno sin apenas lluvias fue seguido de una primavera cálida que la de las y de una helada tardía en abril que quemó buena parte de los Después llegó un verano que todos los récords de temperatura: durante cuarenta y tres días el termómetro superó los treinta y ocho grados. Las uvas que habían sobrevivido a la helada se en las antes de madurar.
Candela volvió al pueblo en septiembre, en plena a petición de su madre, que le dijo por teléfono que su padre no estaba bien. Lo encontró en el recorriendo las hileras de con una expresión que ella no le había visto nunca. La cosecha no llegaba al treinta por ciento de la de un año normal. Muchas de las uvas eran pasas diminutas y amargas. Algunas de más de sesenta años, se habían secado por completo.
Durante los primeros días, padre e hija apenas hablaron del tema. Trabajaban juntos en la en silencio, recogiendo lo poco que se podía salvar. Candela, que había escrito de páginas técnicas sobre escenarios exactamente como aquel, descubrió que ninguno de sus conocimientos le servía para lo que estaba viviendo: la impotencia de ver cómo se perdía, en una sola temporada, el trabajo de un año entero y, quizás, de varias generaciones.
Una noche, después de cenar, su padre sacó de un armario unos cuadernos que Candela no conocía. Eran los registros que su abuelo y luego su padre habían llevado durante casi ochenta años: fechas de de y de recogidas, grados de las uvas, lluvias caídas. Anselmo los había guardado siempre como una curiosidad familiar, sin prestarles demasiada atención.
Candela pasó toda la noche analizando aquellos cuadernos. Con la meticulosidad de su oficio, trasladó los datos a una hoja de cálculo y construyó Los resultados eran de una claridad en ochenta años, la fecha media de se había veintiséis días, la graduación alcohólica de las uvas había aumentado casi tres grados, y la de los veranos con más de treinta días por encima de los treinta y cinco grados se había multiplicado por siete en las últimas dos décadas.
A la mañana siguiente, Candela le enseñó los a su padre. No le habló de modelos climáticos ni de informes internacionales. Le mostró, sencillamente, lo que su propia familia había con su propia letra durante ochenta años. Anselmo estudió los durante mucho tiempo, reconociendo en cada punto un año que recordaba: la de su boda, la del nacimiento de Candela, la del año en que murió su padre.
—Esto no lo dicen los de la ciudad —murmuró al fin—. Esto lo decimos nosotros. Candela comprendió en ese momento algo que ninguna de sus publicaciones le había enseñado: que la resistencia de su padre no nacía de la ignorancia, sino de la desconfianza hacia un discurso que le llegaba desde fuera, desde instituciones y personas que no conocían su tierra. Los datos eran los mismos que ella había publicado mil veces. Lo que cambiaba era quién los había escrito.
Durante el invierno siguiente, padre e hija trabajaron juntos en un plan para adaptar el Candela consultó con colegas especialistas en viticultura, y Anselmo aportó su conocimiento íntimo de cada parcela, de cada orientación, de cada tipo de suelo. Decidieron replantar parte del con variedades más resistentes al calor, algunas de ellas variedades locales antiguas que su abuelo había abandonado décadas atrás por ser menos productivas. Instalaron sistemas de riego de apoyo y cambiaron las técnicas de poda para proteger mejor los racimos del sol.
Anselmo, para sorpresa de toda la se convirtió en uno de los impulsores de una cooperativa de que empezó a compartir datos y estrategias de En las reuniones, no hablaba de cambio climático en términos abstractos; enseñaba los cuadernos de su familia y animaba a los demás a buscar los suyos. Muchos descubrieron que también tenían registros similares, olvidados en cajones durante décadas.
Candela ha incorporado los cuadernos de los de la a su investigación, en un proyecto que combina el conocimiento científico con la memoria local. En las conferencias internacionales, suele mostrar una fotografía de los cuadernos de su abuelo, con su letra apretada y sus manchas de tierra. Explica que la del clima no necesita solo mejores modelos, sino mejores maneras de escuchar. —Mi padre no necesitaba que yo le enseñara los datos —dice—. Necesitaba que yo entendiera que él ya los tenía.
Comprehension check
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1. How did Anselmo usually respond to Candela's research?
2. What sequence of events ruined that year's harvest?
3. What did the family notebooks reveal over eighty years?
4. What did Candela understand about her father's resistance?
Grammar in this story
- Saber vs. Conocer: The Difference · Beginner guide