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Short story

El hilo que no se corta

A woman flees her broken life in the city and finds, in her grandmother's lace-making, a language that doesn't require explanations.

Tap a dotted word for its meaning.

Words to know (8)
  • el mundillo · lace pillow
  • el bolillo · lace bobbin
  • el alfiler · pin
  • la camariñana · Camariñas lace motif
  • el chasquido · click
  • clavado · stuck in
  • colgar · to hang
  • esconderse · to hide

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Noa llegó a Camariñas un martes de niebla, cuando el mar y el cielo eran del mismo color y las casas parecían flotar sobre el puerto. Había dejado Madrid casi sin avisar, con dos maletas y la sensación de que algo en su vida se había roto sin que ella supiera exactamente cuándo. Su abuela Aurora la recibió en la puerta como si la hubiera estado esperando desde hacía semanas, aunque Noa no había llamado para anunciar su llegada.

—No preguntes nada todavía —le dijo, y la hizo pasar a la cocina, donde el de encaje seguía sobre la mesa, con los como si alguien acabara de soltarlos un instante antes. Noa se sentó frente a él y reconoció, de golpe, los dibujos que de niña había visto nacer bajo los dedos de su abuela: rosas, ondas, el motivo que aquí todos llaman

Durante los primeros días apenas habló. Salía a caminar por el puerto, donde ya no quedaban tantas lanchas como antes, y volvía justo cuando empezaba a anochecer. Su abuela nunca le preguntó qué había pasado en Madrid, aunque era evidente que algo la había dejado vacía por dentro; se limitaba a colocarle los entre los dedos, como quien enseña a caminar a un niño que ya sabe hacerlo pero lo ha olvidado.

—Aquí no hace falta que cuentes nada —le dijo una tarde, sin levantar la vista del encaje—. Las manos hablan solas, si una las deja.

Poco a poco, Noa fue entendiendo el ritmo: el de los al cruzarse, la paciencia que exigía cada en el patrón de papel. Le sorprendió descubrir que, mientras trabajaba, no pensaba en el despido, ni en el piso que había tenido que dejar, ni en las llamadas que llevaba semanas sin devolver. Por primera vez en meses, su cabeza estaba tan ocupada como sus dedos.

Una noche le preguntó a su abuela si alguna vez había querido irse del pueblo. Aurora tardó en responder, y cuando lo hizo, su voz sonó distinta, más joven. —Quise irme muchas veces —confesó—. Pero cada vez que estaba a punto de hacerlo, me sentaba aquí, con el y se me olvidaba por qué quería marcharme.

Noa comprendió entonces que no había llegado a Camariñas por casualidad, ni solo para de su propia vida. Había llegado porque, sin saberlo, necesitaba que alguien le enseñara otra vez a hacer algo despacio, algo que no pudiera deshacerse con un correo electrónico ni con una firma. Cuando su abuela le ofreció, sin ceremonia alguna, un más pequeño que había pertenecido a la bisabuela, Noa lo aceptó con una seriedad que la sorprendió a sí misma.

No decidió quedarse para siempre; eso habría sido mentirse. Pero cuando llegó el domingo y tuvo que elegir entre el tren de la tarde y una semana más en Camariñas, se descubrió guardando el billete en el fondo del bolso, sin fecha fija, y sentándose de nuevo frente al dispuesta a que sus manos siguieran hablando por ella un poco más.

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1. Why did Noa travel to Camariñas at the start of the story?

2. What does Aurora tell Noa about the need to explain herself?

3. What does Aurora reveal about her own past when Noa asks if she ever wanted to leave?

4. How does the story end?