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Short story

El último mural de la fábrica

A muralist is hired to paint a wall that will be demolished within the month, and finds that impermanence can be its own kind of honesty.

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Words to know (12)
  • acercarse · to come up
  • acordarse · to remember
  • el andamio · scaffolding
  • anotar · to write down
  • arrugado · wrinkled
  • quedarse clavado · to stick
  • condenado · doomed
  • la decena · about ten (decenas = dozens)
  • existir · to exist
  • financiar · to fund
  • hostil · hostile
  • la marea · tide

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A Rosa le encargaron pintar un mural en el muro exterior de la antigua fábrica de conservas de Bilbao, la misma que llevaba veinte años cerrada y que, según habían anunciado ya en el ayuntamiento, sería derribada en menos de un mes para construir un edificio de apartamentos. Le pareció extraño que alguien pagara por decorar algo que estaba a desaparecer tan pronto, pero la organización cultural que el proyecto insistió en que precisamente por eso valía la pena: querían que el barrio se despidiera de la fábrica con algo hermoso.

El primer día, mientras montaba el un hombre mayor se a observarla sin decir nada. Se llamaba Benito, había trabajado en aquella fábrica durante treinta y cuatro años, y desde que la cerraron pasaba las mañanas caminando por el barrio sin un destino claro, como si su cuerpo todavía obedeciera un horario que ya no

—¿Vas a pintar algo bonito para taparlo, o algo que lo recuerde? —le preguntó, con una voz que no sonaba solo cansada.

Rosa no supo qué responder al principio. Había planeado un diseño abstracto, formas y colores que había usado ya en otros murales de otras ciudades, sin relación alguna con aquel lugar en particular. Pero la pregunta de Benito se le quedó durante toda la tarde, y esa noche, en lugar de dormir, empezó a bocetar algo distinto.

Volvió a buscar a Benito al día siguiente y le pidió que le contara cómo era trabajar allí dentro: el ruido de las máquinas, el olor del pescado en salazón, los turnos de noche, los nombres de los compañeros que ya habían muerto. Benito, que llevaba años sin que nadie le preguntara nada sobre aquello, habló durante horas, y Rosa fue cada detalle como quien recoge algo antes de que se lo lleve la

El mural que finalmente pintó no representaba máquinas ni obreros de manera literal, sino manos: de manos superpuestas, en distintos tonos, algunas jóvenes y otras todas trabajando sobre lo que podía leerse, si uno se fijaba bien, como una lata de conserva abierta. Cuando Benito lo vio terminado, no dijo nada durante un buen rato; solo se quedó de pie, mirándolo, con los brazos cruzados.

—Va a durar menos de un mes —dijo finalmente Rosa, casi disculpándose, como si temiera haberlo hecho todo para nada.

—Todo lo que de verdad importó aquí dentro duró menos de un mes, si lo piensas bien —respondió Benito, sin apartar la vista del muro—. Un turno, una jornada, un abrazo de despedida. Lo que dura no es lo que se queda pintado en una pared, sino lo que alguien decide recordar. Y de esto, ya me yo por los dos.

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1. Why does Rosa initially find the mural commission strange?

2. What question does Benito ask Rosa that changes her approach to the mural?

3. What does the finished mural depict?

4. What is Benito's final response when Rosa apologizes that the mural will only last a month?