Mastery · Short story
El fantasma de la habitación 7
A receptionist in a boutique hotel in Cartagena de Indias deals with a guest convinced she has seen a ghost, and with an owner who wants to sell the story.
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Words to know (23)
- el ángulo · angle
- la aromática · herbal tea (Colombia)
- bogotano · from Bogotá
- la buganvilla · bougainvillea
- el camisón · nightgown
- canadiense · Canadian
- coqueto · vain about one's looks, flirtatious
- envuelto · wrapped
- extraviado · lost, stray
- frotarse · to rub
- el/la huésped · guest
- inquietante · unsettling
- insomne · sleepless
- el limoncillo · lemongrass
- la mansión · mansion
- ofrecer · to offer
- el pandebono · cheese bread roll
- pensativo · thoughtful
- el poeta · poet
- póstumo · posthumous
- rebelde · rebellious
- revuelto · messy, tousled
- la sábana · sheet
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El hotel Casa Mompox ocupaba una antigua colonial en el barrio de San Diego, en Cartagena, con un patio interior lleno de una piscina diminuta y doce habitaciones con nombres de Wilmer Herrera trabajaba en la recepción desde hacía seis años, y en ese tiempo había aprendido a resolver casi cualquier problema: aires acondicionados maletas lunas de miel en crisis. Nunca, hasta aquella noche, un fantasma.
La de la habitación 7 bajó a las tres de la madrugada, en una y con el pelo Era una profesora de unos cincuenta años, sensata y amable, que hablaba un español perfecto aprendido en Salamanca. «Hay una mujer en mi cuarto», dijo, con una calma que resultaba más que un grito. «Lleva un vestido blanco antiguo y está peinándose frente al espejo. Cuando le hablé, desapareció».
Wilmer subió con ella, encendió todas las luces, revisó el baño, el armario y hasta debajo de la cama. No había nadie. Le cambiarla de habitación y una de que ella aceptó con gratitud. A la mañana siguiente, la profesora desayunó tranquilamente y comentó, con el tono de quien habla del clima, que había dormido estupendamente en la habitación 3.
El problema empezó cuando se enteró el dueño. Don Ramiro Benítez, un empresario que había comprado el hotel hacía dos años, vio en la anécdota una oportunidad de negocio. «Un fantasma colonial», dijo, las manos. «¿Tú sabes lo que vale eso en internet?». En una semana había encargado una placa para la puerta de la habitación 7, había subido el precio un cuarenta por ciento y estaba negociando con una agencia una «ruta de leyendas» que terminaría en el patio del hotel.
Wilmer tenía sus dudas. No sobre el fantasma, en el que no creía, sino sobre lo que había visto aquella noche. Al revisar la habitación, había notado que la ventana del baño, que daba a la calle, estaba abierta, y que desde ella se veía, en el edificio de enfrente, otra ventana con una luz encendida. Al día siguiente, por curiosidad, cruzó la calle.
En el edificio de enfrente vivía doña Remedios, una señora de ochenta y tantos años, viuda, y muy Cada noche, a eso de las tres, se levantaba, se ponía uno de sus viejos de encaje y se peinaba largamente frente a un espejo enorme colocado justo delante de su ventana. Con el adecuado, su reflejo se proyectaba en el cristal de la ventana del baño de la habitación 7, que en ese momento hacía de espejo. Desde la cama, cualquiera habría jurado que la mujer estaba dentro del cuarto.
Wilmer se lo explicó a don Ramiro con todo detalle. El dueño lo escuchó, se quedó y luego le pidió, con mucha amabilidad, que no se lo contara a nadie. La placa se instaló, la ruta de leyendas se puso en marcha y la habitación 7 se convirtió en la más solicitada del hotel. Los huéspedes dejaban comentarios entusiastas, aunque la mayoría reconocía, algo decepcionada, que no había visto nada.
Wilmer, por su parte, llegó a un acuerdo propio. Cada semana, cuando hacía el turno de noche, cruzaba la calle con una bolsa de calientes y subía a tomar un tinto con doña Remedios, que no sabía nada de su fama y anticipada. Le contaba historias del hotel y ella le contaba las suyas, que eran muchas y mejores. Nunca le dijo por qué lo hacía. Le pareció que, si alguien estaba haciendo trabajar a aquella mujer cada noche, lo mínimo era hacerle compañía.
Comprehension check
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1. What did the guest in room 7 report?
2. How did the owner react?
3. What was the real explanation?
4. What did Wilmer start doing every week?
Grammar in this story
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