Professional & Academic · Short story
El guardaparque
A park ranger in the Galápagos Islands intercepts a fishing boat with an illegal shark catch and discovers who owns it.
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Words to know (27)
- la lancha · motorboat
- el tiburón · shark
- el archipiélago · archipelago
- la embarcación · vessel
- el guardaparque · park ranger
- la patrulla · patrol
- la aleta · fin
- arrastrar · to carry along
- el atún · tuna
- la cantidad · quantity
- congregarse · to gather
- continental · mainland (adj.)
- cubrir · to cover, pay
- la decena · about ten (decenas = dozens)
- desenredar · to untangle
- el eslabón · link (in a chain)
- la fortuna · fortune
- la incautación · seizure
- interceptar · to intercept
- leve · light, lenient
- el malecón · seafront promenade
- la meticulosidad · meticulousness
- el radar · radar
- requerir · to require
- la sociedad · company
- el transpondedor · transponder
- el tripulante · crew member
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Wilson Jaramillo llevaba quince años como en la reserva marina de Galápagos, y en ese tiempo había aprendido que la mayor amenaza para las islas no eran los turistas, por muchos que fueran, sino lo que no se veía desde los barcos de crucero: las especies invasoras que llegaban escondidas en las bodegas, los plásticos que el océano desde el continente y, sobre todo, la pesca ilegal. Los martillo, que se en las aguas del en que no se ven en casi ningún otro lugar del mundo, valían una en los mercados de Asia.
La madrugada en que la frente a la isla Darwin, el mar estaba en calma y el del barco de había detectado una que navegaba con el apagado. Wilson y otros tres la abordaron al amanecer, acompañados por dos marinos de la Armada. En la bodega, bajo una capa de hielo y de encontraron más de cuatrocientas de ya cortadas y guardadas en bolsas de plástico, separadas por tamaño con una que delataba experiencia.
Los cinco eran pescadores de la costa de Manta, y no opusieron resistencia. Tenían el aspecto agotado y resignado de quienes saben que son el más débil de una cadena muy larga. Uno de ellos, el más joven, le dijo a Wilson en voz baja, mientras le tomaban los datos, que a ellos les pagaban por viaje, que no sabían de quién era la y que, si hablaban, no volverían a trabajar en ningún puerto del Pacífico. Wilson lo creyó. Había escuchado aquella frase, con variaciones mínimas, de veces.
La documentación de la conducía a una empresa pesquera registrada en Guayaquil, y la empresa, tras un par de capas de interpuestas que un fiscal tardó meses en a un hombre que Wilson conocía muy bien: el hermano de un concejal de Puerto Ayora, propietario de dos hoteles en la isla Santa Cruz y uno de los mayores defensores públicos de la conservación del En las fiestas del parque nacional solía pronunciar discursos emocionados sobre el legado que debíamos dejar a nuestros hijos.
Wilson tenía dos hijos, una hipoteca y un sueldo de funcionario que no daba para mucho más. Vivía en Puerto Ayora, donde todo el mundo se conocía y donde aquel hombre daba trabajo, directa o indirectamente, a buena parte de las familias. A los pocos días de la empezó a notar cosas: un conocido que dejaba de saludarlo en el mercado, un vecino que le preguntaba, con una sonrisa ambigua, si no estaba trabajando demasiado. Su mujer recibió una llamada anónima que no decía nada concreto, solo que su marido debería pensar en la familia.
El caso podía cerrarse de dos maneras. La más sencilla era que los pescadores asumieran toda la responsabilidad, pagaran una multa que alguien les y la volviera al mar con otro nombre. La otra que Wilson declarara ante el fiscal todo lo que sabía, incluidas varias observaciones de años anteriores que nunca había incluido en sus informes porque nadie se las había pedido y porque, en el fondo, no había querido saber lo que significaban.
Pasó una noche entera sentado en el muelle, mirando a los lobos marinos que dormían en los bancos del como si fueran los dueños del pueblo, que en cierto modo lo eran. Pensó en el joven pescador de Manta, que había dicho la verdad sabiendo lo que le costaría. Pensó que había pasado quince años protegiendo a los de los pobres y que nunca se había atrevido a protegerlos de los ricos. Por la mañana llamó al fiscal y pidió una cita.
El proceso duró dos años y acabó con una condena que muchos consideraron y algunos, sorprendente. El hermano del concejal vendió uno de sus hoteles y se fue a vivir a Quito. Wilson fue trasladado, por razones de seguridad, a un puesto administrativo en el continente durante un tiempo, y después volvió a las islas. Dice que lo que más le costó no fue la presión, sino descubrir cuántas veces, antes, había mirado hacia otro lado. Ahora, cuando sale de lleva una libreta donde lo apunta todo, aunque nadie se lo pida.
Comprehension check
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1. According to Wilson, what was the biggest threat to the islands?
2. Who turned out to be behind the boat?
3. What pressure did Wilson face?
4. What did Wilson realise about his past work?
Grammar in this story
- Saber vs. Conocer: The Difference · Beginner guide
- Spanish Commands (the Imperative) · Elementary guide
- The Imperfect Subjunctive in Spanish · Advanced guide