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Professional & Academic · Short story

La nota al pie

An elderly translator in Buenos Aires is asked to revise the version of a novel she published in 1978, and finds the passage she cut out of fear.

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Words to know (21)
  • la edición · edition
  • el pasaje · passage
  • concluir · to conclude
  • describir · to describe
  • equivaler · to amount to
  • la exactitud · accuracy
  • flagelarse · to beat oneself up
  • el galicismo · Gallicism (French borrowing)
  • el gremio · profession, trade
  • indemne · unscathed
  • inquietante · unsettling
  • la lupa · magnifying glass
  • la minuciosidad · meticulousness
  • el olfato · nose, instinct
  • el olor · smell
  • polaco · Polish
  • resistir · to resist
  • restituir · to restore
  • el retoque · touch-up
  • la trinchera · trench
  • el visillo · net curtain

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Cuando la editorial la llamó para proponerle revisar su traducción de «El invierno de los otros», Elena Saravia tardó en contestar más de lo que la cortesía aconsejaba. Tenía ochenta y un años, una vista que ya no le permitía leer más de dos horas seguidas y la convicción, cultivada durante medio siglo de oficio, de que volver sobre un trabajo antiguo era como releer cartas de amor: uno nunca salía Dijo que sí, de todos modos. Le pagaban bien y, sobre todo, nadie más se había ofrecido.

La novela, escrita por un autor que había muerto en el exilio, la había traducido del francés en 1978, en un departamento de Palermo con las persianas bajas y la radio apagada. De aquellos meses recordaba poco: el del papel carbónico, el ruido de los colectivos, la sensación difusa de que cualquier palabra podía ser leída por quien no debía. Recordaba también que el libro había salido sin problemas, lo cual, en aquel entonces, no era poca cosa.

Empezó a cotejar el texto con el original una mañana de abril, con una y una paciencia que la sorprendió a ella misma. Las primeras cien páginas apenas requirieron algún que se le había colado, un tiempo verbal mal elegido, una coma que hoy le parecía caprichosa. Fue en el capítulo once donde se detuvo. Había un párrafo del original, de unas quince líneas, que no figuraba en su versión. No estaba resumido ni parafraseado. Sencillamente, no estaba.

Lo leyó dos veces antes de entender. El narrador cómo, en una ciudad sin nombre, unos hombres de civil se llevaban de madrugada a un vecino, y cómo los demás inquilinos del edificio, tras los fingían dormir. No había en el nada que no se hubiera escrito antes sobre cualquier dictadura. Pero en la Buenos Aires de 1978 aquellas quince líneas habrían podido leerse como una crónica, y ella, que entonces tenía treinta y tantos años y una hija pequeña, lo había suprimido sin consultar a nadie.

Lo más no fue descubrir la censura, sino constatar que la había olvidado por completo. Había contado muchas veces, en entrevistas y en clases, que su generación había desde la de las palabras. Lo había creído sinceramente. Y ahí estaba, en la página doscientos doce, la prueba de que también ella había hecho lo que el narrador reprochaba a los vecinos: cerrar los ojos y esperar a que pasara.

Durante varios días no tocó el manuscrito. Pensó en el párrafo sin más, como si se tratara de una errata, y comprendió que eso a una segunda censura, más sutil que la primera. Pensó en renunciar al encargo. Finalmente, escribió a la editora y le propuso algo que en cincuenta años de oficio había evitado siempre por principio: una nota de la traductora.

La redactó con la misma con la que había traducido el resto. En ella explicaba que la de 1978 había omitido un fragmento, que la omisión había sido decisión suya y no de la editorial, y que la tomó por miedo. No se justificaba ni se se limitaba a dejar constancia. «Restituyo ahora el «sabiendo que no repara nada, salvo, quizá, la

La editora le respondió que la nota era más valiosa que la traducción misma, y Elena, que conocía el sospechó que en esa frase había tanto elogio como comercial. No le importó. La nueva salió en octubre. En la presentación, una estudiante le preguntó si no le daba vergüenza haber confesado algo así a su edad. Elena se tomó su tiempo para contestar. «Me habría dado más vergüenza», dijo, «morirme con la página doscientos doce tal como estaba».

Comprehension check

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1. What did Elena discover in chapter eleven?

2. Why had she suppressed the passage in 1978?

3. Why did she decide not to simply restore the paragraph?

4. What does her final answer to the student suggest?