Short story
La restitución
A museum curator uncovers evidence that the jewel of her collection was looted, and must confront the institution that built its identity around it.
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Words to know (44)
- la máscara · mask
- la vitrina · display case
- la aldea · village
- funerario · funerary
- la institución · institution
- anotar · to note down
- la anotación · note, annotation
- el antepasado · ancestor
- la devolución · return
- examinar · to examine
- la restitución · restitution
- la admiración · admiration
- la admisión · admission
- la adquisición · acquisition
- africano · African
- el antropólogo · anthropologist
- asimilar · to take in
- el botín · spoils
- la concepción · view
- contemplar · to look at
- la contradicción · contradiction
- la danza · dance
- definir · to define
- el descendiente · descendant
- describir · to describe
- el difunto · deceased person
- la diversidad · diversity
- eludir · to avoid
- emblemático · iconic
- estatal · state
- etnográfico · ethnographic
- exhibir · to exhibit
- la expedición · expedition
- el expolio · plunder
- identitario · identity-related
- la lámina · sheet
- el logotipo · logo
- militar · military
- occidental · western
- oponerse · to oppose
- el patronato · board of trustees
- permanecer · to remain
- presidir · to preside over
- prever · to provide for (of a law); to foresee
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La que la sala principal del Museo de Culturas del Mundo de Madrid llevaba noventa años siendo su pieza más Tallada en madera y recubierta de de cobre, procedía, según la cartela, de una región del África y había sido "adquirida" en 1934 por un coleccionista español que después la donó al museo. Aparecía en las guías turísticas, en los carteles institucionales y en el del propio museo.
Beatriz Mendizábal, conservadora jefa del departamento de África desde hacía seis años, había la miles de veces. Como buena parte de su generación de conservadores, había sido formada en un contexto en el que las preguntas sobre la procedencia de las colecciones coloniales empezaban a ocupar un lugar central, y sabía que muchas piezas de los museos europeos habían llegado a sus mediante procesos que, con honestidad, difícilmente podían llamarse
Con motivo del centenario del museo, la dirección le encargó una exposición sobre la historia de la colección. Beatriz aprovechó para revisar a fondo la documentación de la que nadie había con detenimiento en décadas. En el archivo del coleccionista, legado al museo junto con la pieza, encontró un cuaderno de viaje que ningún investigador parecía haber leído completo.
Las del coleccionista, escritas con la naturalidad de quien no cree estar haciendo nada reprochable, con detalle cómo había obtenido la No la había comprado. La había retirado de un santuario durante una de castigo organizada por la administración colonial francesa contra una que se había negado a pagar impuestos. El coleccionista acompañaba a los oficiales como invitado y con entusiasmo de aficionado, que los habitantes "habían huido dejando tras de sí sus ídolos".
Beatriz leyó aquellas páginas varias veces antes de su significado. La pieza que la identidad del museo no era un testimonio de por otra cultura, sino un de guerra. Y no se trataba de un objeto decorativo: según la investigación posterior, aquel tipo de tenía una función ritual en las ceremonias y su pérdida había supuesto para aquella comunidad una ruptura profunda con sus
Cuando presentó sus hallazgos a la dirección, la reacción fue una mezcla de alarma y resistencia. El director, un historiador del arte respetado y sinceramente comprometido con la renovación del museo, reconoció la gravedad del descubrimiento, pero le advirtió de sus implicaciones: la ley española no mecanismos claros para la de bienes de colecciones públicas, el del museo se y abrir aquel caso significaría inevitablemente abrir el de cientos de piezas más.
Beatriz comprendió que el argumento de fondo no era jurídico, sino Devolver la supondría admitir que el relato con el que el museo se había presentado durante casi un siglo —el de una dedicada a celebrar la de las culturas humanas— se había construido, en parte, sobre el Y esa resultaba mucho más costosa que cualquier procedimiento administrativo.
Decidió no esperar a que la resolviera sus Contactó, a través de un que trabajaba en la región, con los de la que seguía existiendo, aunque con otro nombre y dentro de las fronteras de un Estado independiente. Una delegación de la comunidad, encabezada por un jefe tradicional y una historiadora de la universidad nacional, aceptó viajar a Madrid para ver la
El encuentro se produjo un lunes, con el museo cerrado al público. Beatriz nunca olvidaría el silencio que se hizo en la sala cuando el anciano jefe se detuvo frente a la Durante varios minutos no dijo nada. Luego pidió que le permitieran rezar. La historiadora le explicó a Beatriz, en voz baja, que según la tradición oral de la desde la desaparición de la no se había podido celebrar correctamente ningún rito y que tres generaciones de en su sin haber sido plenamente despedidos.
La visita de la delegación trascendió a la prensa y generó un debate público que el museo ya no pudo Durante meses, la dirección, el ministerio y los representantes de la comunidad negociaron las condiciones de una posible Beatriz fue apartada temporalmente de la organización de la exposición del centenario, en una decisión que la dirección justificó por razones organizativas y que ella interpretó, sin demasiadas dudas, como una sanción por haber forzado los tiempos de la
Dos años después, el Gobierno aprobó la de la en el primer caso de de una pieza de una colección pública española a una comunidad La exposición del centenario, finalmente, incluyó una sala dedicada a la historia de la con el cuaderno del coleccionista abierto en la página del saqueo y una vacía en el lugar que había ocupado durante noventa años.
Beatriz viajó a la ceremonia de retorno. En la la fue recibida con cantos y que se prolongaron durante tres días, y se celebró, por primera vez en casi un siglo, un rito colectivo por todos los que no habían podido ser despedidos. Al volver a Madrid, Beatriz se detuvo ante la vacía de la sala del centenario. Pensó que era, probablemente, la pieza más importante que el museo había nunca: la que obligaba a cada visitante a preguntarse qué más faltaba en otras y a quién.
Comprehension check
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1. What did the collector's travel notebook reveal?
2. According to Beatriz, what was the director's underlying reason for resisting?
3. What had the loss of the mask meant for the community, according to its oral tradition?
4. Why does Beatriz consider the empty display case so important?
Grammar in this story
- The Imperfect Subjunctive in Spanish · Advanced guide